jueves, 28 de junio de 2012

No te rindas

No te rindas. No fuiste educado así; perteneces a otra estirpe. No importa cuando te hayas caído, cuantas veces hayas fracasado: Fuiste instruido para saber levantarte. Eres el legado de grandes hombers que no vendieron sus valores, y en tuvieron en nada sus vidas por amor a aquel que les amo primero. Eres descendiente de extranjeros y peregrinos en esta tierra, de aquellos que esperaban un hogar mejor. Eres vastago de aquel que sabía que confiaba en tener una descendencia como las estrellas del cielo, a pesar de ser esteril; eres heredero del tartamudo que libero a su pueblo de Egipto; vastago del que derribo murallas y detuvo al sol y la luna; sucesor del que con cinco piedras venció un gigante; legatario del hizo descender fuego del cielo; legatario de una esclava que se convirtió en reina del imperio más poderoso del mundo. En tu corazón laté el amor y la pasión de 12 hombres que trastornaron al mundo; el valor de aquellos que no temían a los leones en el circo; el corajo de aquel hombre insignificante que clavó una declaración de fe y libertas en las mismas puertas del infieno; de los miles de hombres miles de hombres que no han temido a enfrentarse a los peor de este mundo, para llevar una palabra de amor y de esperanza. Pero más importante, fuiste comprado a precio de sangre, por aquel que te amo más que a su propia vida y no reparó en sufrir tu castigo. No perteneces a este mundo, y por tanto, no puedes conformarte con sus migajas. No te rindas, porque fuiste criado para ser más que vencedor.

domingo, 6 de mayo de 2012

Las preguntas de Job (parte II)


Ser paciente como Job, es uno de los proverbios que se oyen alguna vez. Como hemos leído, la paciencia no era precisamente una de las virtudes de Job. Por el contrario, Job se ve desesperado y frustrado, ante una causa que considera perdida de antemanos, pues tiene que justificar su inocencia ante el Dios que puede acabar con él en un momento.

Pero ¿Quien era Job? Contrastando con la mayoría de libros en la Biblia, Job no tiene una genealogía que lo relacione de alguna manera con algún elegido de Dios, como podrías ser Abraham. Es probable que la tierra de Uz haga referencia a una población de Edom, pueblo descendiente de Ismael, hermano de Isaac e hijo de Abraham, del cual se piensa desciende el pueblo árabe. Sin embargo, algunos sitúan la historia de Job como anterior a la de Abraham.

Por otro lado, el libro de Job fue escrito presumiblemente en el periodo postexílico, es decir, cuando los israelitas regresaron del cautiverio de Babilonia. Algunos indicios de este probable hecho es la referencia a Satán en el primer capitulo y a la astronomía, ciencia por un lado olvidada por los hebreos primitivos y altamente desarrollada en Babilonia, en los capítulos 9 y 38. 

En referencia a Satán, es curioso observarlo más que como un opuesto a Dios, como parte de su corte. En este contexto, no se debe entender a Satán como el ángel caído enemigo de Dios, como en el nuevo testamento, pues este concepto fue evolucionando a lo largo de la historia de Biblia. De hecho, el antagonismo entre Dios y Satanás fue tomado de la religión persa que, como más adelante estudiaremos, tuvo una gran influencia en la postrera religión judía. Aquí es simplemente un entrometido ángel en la corte celestial que no confía en el juicio humano.

Las referencias a las fuerzas de la naturaleza, en el libro de Job, son muchas. Pero en especial, la referencia a algunas constelaciones es notable. En Job 9:9 se puede leer 

Él creó las constelaciones: 
la Osa Mayor, el Orión y las Pléyades, 
y el grupo de estrellas del sur.

También se hace referencia a dos animales mitológicos: el behemot y el leviatán. Por las referencias, se cree que el behemot puede ser un elefante o un hipopótamo, mientras que el leviatán sería el cocodrilo del Nilo. Sin embargo, estas criaturas pertenecen a una mitología. De hecho, el leviatán era considerado, por los israelitas, como un ser tan inmenso y poderoso que fue capaz de destruir el orden de la creación de Dios. Este mito podrías estar conectado con el mounstro Tiamat, al cual el dios Marduk de los babilonios, tuvo que vencer para restaurar el orden en el universo, así como menciona el salmo 74 que Dios lucho con el leviatán. Incluso, algo de este mito se puede leer en los primeros versículos del Génesis. 
Todas estas referencias tienen por propósito hacer mostrar la grandeza y majestad de Dios: El es quien mantiene unidas a las estrellas, y quien fue capaz de vencer a los mounstros que causan caos en su creación.La respuesta de Dios a Job, en los capítulos finales, tiene mucho que ver con esta descripción que se hace de Dios

Entonces el Señor le habló a Job de en medio de la tempestad.

¿Quién eres tú para dudar de mi providencia 

y mostrar con tus palabras tu ignorancia? 

Muéstrame ahora tu valentía, 
y respóndeme a estas preguntas: 
¿Dónde estabas cuando yo afirmé la tierra? 
¡Dímelo, si de veras sabes tanto! 
¿Sabes quién decidió cuánto habría de medir, 
y quién fue el arquitecto que la hizo?

Podría uno esperar una respuesta moral que justificará la actitud de Dios hacía el hombre, en este caso hacía Job, pero la contestación es muy diferente: Dios es el creador todopoderoso del universo, cuya sabiduría no puede ser cuestionada por un hombre incomparable con él en poder. Los capitulos 38 al 41 contienen el resto de la argumentación de Dios, en el cual se revela su majestad, grandeza y poder. Pero destaca un elemento que no más que un acto de arrogancia por parte del creador el universo, hace este alegato diferente a una simple demostración de fuerza: Aunque se puede leer entre lineas, en Job 38:33  se hace explicito es el orden que Dios puso a su creación a través de leyes inmutables

¿Conoces tú las leyes que gobiernan el cielo? 
¿Eres tú quien aplica esas leyes en la tierra?

A primera vista, esto podría parecer algo conocido por cualquier hombre. Pero recordemos que en la época en que situa la historia de Job, los fenómenos naturales eran entendidos como caprichosas acciones de dioses a los que había que contentar con sacrificios, y de los que uno nunca estaría seguro como actuarían. Entonces, esta cita es peculiar, ya que como se entiende en el contexto de la respuesta de Dios, existen leyes naturaleza que rigen en universo. Nada lejos de la reflexión del premio Nobel de Física, Steven Weinberg

Los científicos y otras personas a veces utilizan la palabra ‘Dios’ en un sentido tan abstracto y vacío que apenas se distingue de las leyes de la naturaleza.

Pienso que este es la lección que los escritores del libro de Job pretendían dejarnos. Muchas veces tratamos de entender el sufrimiento humano como consecuencias de nuestras acciones, pensando que esta en nuestro control. Esta es la actitud de los amigos de Job. Sin embargo, no siempre es así. Si bien podemos esforzarnos por llevar una vida sin pena ni angustia, las circunstancias adversas pueden llegar sin razón alguna. Tal como Dios permitió al ángel acusador hacer sufrir a Job. De hecho, podemos observar que en la historia Satán no actuó como un representación del mal, si no como la fuerza que provoca las penas y accidentes de la vida, sin razón alguna.

Esto nos podría llevar al fatalismo, a pensar que nada podemos hacer para afrontar la vida. Sin embargo, la imagen que nos dan los autores del libro acerca de Dios dista mucho de esta perspectiva. Si bien Dios puede permitir el sufrimiento humano, existen leyes en la naturaleza que podemos entender, tanto en el aspecto moral, como en el natural. A diferencia de la visión prevaleciente en las religiones antiguas y algunas creencias fatalistas modernas, Job nos da un reconfortante panorama: si bien nuestra capacidad de comprensión es limitada, existe un orden en el universo que si bien no podemos control, podemos aspirar a entender. 

De hecho, la parte más conmovedora del libro es el reconocimiento de Job de este principio de vida

Respondió Job a Jehová, y dijo:
  Yo conozco que todo lo puedes, 
Y que no hay pensamiento que se esconda de ti.
  ¿Quién es el que oscurece el consejo sin entendimiento? 
Por tanto, yo hablaba lo que no entendía; 
Cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no comprendía.
  Oye, te ruego, y hablaré; 
Te preguntaré, y tú me enseñarás.
  De oídas te había oído; 
Mas ahora mis ojos te ven.
  Por tanto me aborrezco, 
Y me arrepiento en polvo y ceniza.

Fue este actitud de humilde de Job, debido a su ignorancia lo que agrado a Dios y no el presuntuoso conocimiento de quien pretendía conocerlo y saber manipularlo para conseguir su bienestar. 

Después que el Señor dijo estas cosas a Job, dijo también a Elifaz: Estoy muy enojado contigo y con tus dos amigos, porque no dijeron la verdad acerca de mí, como lo hizo mi siervo Job. 

De hecho, esta es la victoria de Dios sobre el ángel acusador. Así como los amigos de Job pensaban que el actuar bien traía bienestar, mientras que actuar mal traía lo contrario, Satán iba más allá señalando que el bien que pueda existir en el ser humano es solamente consecuencia de sus circunstancias. Job mostró lo contrario, ya que si bien estuvo lleno de incertidumbre, siempre estuvo dispuesto a defender su integridad, aún en las circunstancias más adversas e incluso absudas posibles. 

El libro concluye con la restauración de Job, quien después de soportar el sufrimiento y sobre todo, llegar a una comprensión más profunda de este, de su inevitabilidad y la necesidad de aceptarlo y confrontarlo, tiene una vida plena y prospera.

Aprendamos a enfrentar el sufrimiento, como algo inevitable en nuestras vidas. Aferrarnos a la falsa seguridad que de alguna manera y otra, podremos evitarlo simplemente trae más dolor a nuestras vidas. Sin embargo, no olvidemos que el sufrimiento, como la misma vida, es pasajero y que si bien no podemos controlarlo, podemos entenderlo. Podemos ver los problemas como una oportunidad para crecer, para madurar, para fortalecer nuestro carácter. No siempre vamos a obtener lo que deseamos, pero siempre podremos actuar con paciencias, sabiduría y valor ante lo que no deseamos. Si nos preocupamos más comprendernos a nosotros mismos, nuestra naturaleza y el mundo que nos rodea, estaremos más preparados para afrontar las situaciones adversas de la vida.

Las preguntas de Job (parte I)


Quien ha mirado el antiguo testamento, puede encontrar una historia que parece fuera de su contexto general : la historia de Job. En esta, no se hace referencia al pueblo judío, y se cree que es anterior a los relatos bíblicos de Abraham, por lo cual probablemente, es una narración que sea más antigua que muchos de los relatos en la Biblia.

En ocasiones, se ha visto a Job como el ejemplo de la paciencia ante los sufrimientos de la vida. Para entender esto, recordemos como comienza este relato. Job era un ganadero importante del medio oriente, el cual prosperaba en todos sus negocios. Sin embargo, la cualidad de Job era su temor a Dios, por lo cual todos los días ofrecía sacrificios por el y su familia. La Biblia nos dice que tenía el favor de Dios, ya que era recto y justo como ningún otro hombre en la tierra. En los tiempos de Job, como en nuestros días, se pensaba que si un hombre actuaba de manera justa, entonces sería prosperado y, de manera recíproca, los malvados serían destruidos. Nuestra experiencia cotidiana nos muestra algo totalmente diferente. Y de esto trata el relato bíblico.

Un día, el ángel acusador se presentó delante de Dios y este le mostró que Job parece ser el más bondadoso y recto de los hombres. Pero el ángel indicó que tal bondad y rectitud provenía de su prosperidad material. Entonces Dios le permite acabar con las posesiones de Job, y con su familia. ¿Es cierto que los hombres pueden ser buenos solo cuando lo tienen todo? La Biblia no da una respuesta definitiva, pues muestra dos ejemplos opuestos. Por un lado, la esposa de Job le reclama su resignación y exije que maldiga a Dios y se muera. Por otro lado, Job simplemente expresa su sumisión ante su situación y objeta si han de aceptar, de parte de Dios, las cosas buena y no las malas. Ante esta situación la Biblia nos muestra dos actitudes ante las situaciones de perdida material, económico e incluso familiar ¿Pero que pasa cuando el ser humano es herido en su propia carne? Esta es la segunda parte del alegato del ángel, y pide a Dios que le permita atormentar a Job en su propia carne, y este es el inicio de los diálogos de Job.

Como se ha notado, Dios no tenia ninguna motivo para castigar a Job. De hecho, le consideraba el más justo de los hombres ¿Acaso no observamos que todos los días las personas sufren, sin motivo alguno, aún cuando tratan de obrar de la manera que les parece correcta? Esta es la situación de Job, y el esta consiente de ello.

Los diálogos que sostiene Job son con tres amigos cercanos que, como él, creían que una vida recta conducía a una vida de prosperidad. Pero Job empieza a experimentar en su propio ser que tal doctrina carece de sustento empírico: El es el más justo de los hombre, y Dios no actúa de acuerdo a esta justicia ¿Que puede hacer ante un Dios Todopoderoso que se ha obsesionado en destruirle? Estás y otras muchas preguntas son hechas por Job a lo largo del libro. Me gustaría compartirles algunas.


¿Por qué deja Dios ver la luz al que sufre? 


¿Por qué le da vida al que está lleno de amargura, 


al que espera la muerte y no le llega, 


aunque la busque más que a un tesoro escondido? 


(Job 3:20-21)


¿Qué es el hombre, que le das tanta importancia? 


¿Por qué te preocupas por él? 


¿Por qué lo vigilas día tras día, 


y lo pones a prueba a cada instante? 


¿Por qué no apartas tu vista de mí, 


y me dejas siquiera tragar saliva? 


(Job 7:17-19)


Si peco, ¿qué perjuicio te causo, 


vigilante de los hombres? 


¿Por qué me tomas por blanco de tus flechas? 


¿Acaso soy una carga para ti? 


¿No puedes perdonarme mi pecado? 


¿No puedes perdonar el mal que he cometido? 


Pronto estaré tendido en el polvo: 


me buscarás, y ya no existiré. 


(Job 17:20-21)


Todo es lo mismo. Y esto es lo que pienso: 


que él destruye lo mismo a culpables que a inocentes. 


Si en un desastre muere gente inocente, 


Dios se ríe de su desesperación. 


Deja el mundo en manos de los malvados 


y a los jueces les venda los ojos. 


Y si no ha sido Dios, ¿quién, entonces? 


(Job 9:22-24)


Siendo así que tú mismo me creaste, 


¿te parece bien maltratarme y despreciarme, 


y mostrarte favorable a los planes de los malos? 


¿Acaso ves las cosas como las ven los hombres? 


¿Acaso es tu vida tan corta como la de un mortal? 


(Job 10:3-5)


El hombre, nacido de mujer, 


tiene una vida corta y llena de zozobras. 


Es como una flor que se abre y luego se marchita; 


pasa y desaparece como una sombra. 


¿Y en este hombre has puesto los ojos, 


y contra él quieres entablar un juicio? 


(Job 14:1-3)


¿No son estas las mismas preguntas que nos hemos hecho en momentos de dolos? Quizá no recriminardole a una divinidad, pero sí cuestionandonos a nosotros mismos el porque de nuestro sufrimientos, que muchas veces parece injusto y otras tantas, irracional ¿Cual es la respuesta a este dolor y sufrimiento? Como los amigos de Job, hemos escuchado muchas veces que nuestra angustia proviene por nuestra causa. No podemos negar que muchas veces es así, pero otras tantas no tiene explicación ni justificación ¿Que explicación podemos dar a esa enfermedad incurable? ¿Porque alguien nace con trastornos genéticos incurables o hereda enfermedades de sus padres? ¿Porque ese accidente que causo la perdida de un ser querido? ¿Porque los azotes de la vida? Esos que más duelen, porque no esta es nuestra manos ocasionarlos, ni remediarlos, mucho menos controlarlos ¿Cual es la respuesta al sufrimiento del hombre? La Biblia da una respuesta en la continuación del Libro de Job y este será el tema de nuestro estudio en la próxima entrega.

La Biblia para ateos

La Biblia es un libro polémico. Una gran parte del mundo occidental lo acepta como la regla de fe con la cuál rige su vida. Otra gran parte le observa con recelo, por tener ideas peligrosas para el pensamiento moderno. Entre estos dos puntos de vista, existe una posición de apertura a sus enseñanzas, sin caer en el fanatismo religioso. No soy un experto en ciencias biblícas, pero siempre he encontrado en la Biblia un consejo preciso para muchas situaciones personales. Pero de la misma manera, escudriñando las Escrituras, he podido comprender mucho de lo que soy, como un occidental nacido en el Siglo XX. No cabe duda que sea o no de nuestro agrado, la Biblia ha modelado la vida del mundo moderno, y un intento por comprenderla nos traera un mayor conocimiento de nosotros mismo. Este pretende ser un espacio para todos aquellos que tienen una mente abierta y tienen una sana curiosidad por el libro más vendido en la historia de la Humanidad. La Biblia fue le primer libro impreso por Gutenberg y 500 años después no ha perdido su sitio como "best seller". No importa si se pertenece a una confesión judeocrístiana o si se es escéptico, ateo o irreligioso, la Biblia un vasto libro del cuál siempre se puede aprender.

lunes, 16 de enero de 2012

Tú sabes que un feo sabe amar

Una de las canciones más hermosa que se puede oir en un de las lenguas oriundas de Oaxaca es "El feo", escrita por Demetrio López López "Deeme", y que es propia del pueblo zapoteco del Istmo de Tehuantepec. La oigo una y otra vez, pero me averguenza decir que no se la letra en zapoteco. La pude encontrar en su idioma original, y me parece que la canción dice mucho más, tanto en estrofas como en sentimiento, de la breve versión en español que se puede escuchar comunmente, y se las comparto

Sa' guinícabe náa xpadua huíine
sa' guinícabe quepe che iní lu,
shíndi donda ni nápa' ti feu náa
sa' guinícabe náa xpadua huíine
shíndi donda ni nápa' ti feu náa


Lii ma nannu ca feu nga hranashii
hrudí guidubi ladxidó'
ne zachaganá ne líi


Lii nga nannu pabiá nga nadxiélii
ladxiduá' nga nadxié ne lii
pa guiní cabe náa neza lú'lu
gudxi lácabe náa nga xpidó'lu


Lii ma nannu ca feu nga hranashii
hrudi guidubi ladxidó'
ne zachaganá ne líi

y la respectiva traducción al españo es la siguiente

Que murmuren de mí, vida mía,
deja que lo hagan, no digas nada,
qué culpa tengo si soy un feo,
que murmuren de mí, vida mía,
qué culpa tengo si soy un feo.


Tú sabes que un feo sabe amar,
entrega todo su corazón
y te llevará al altar.


Tú sabes cuánto te amo,
mi corazón te ama tanto;
si murmuran de mí en tu presencia,
diles que soy tu ídolo santo.


Tú sabes que un feo sabe amar,
entrega todo su corazón
y te llevará al altar.


Sin embargo, una de las versiones más conocidas es la de Lila Downs, cantante de ascendencia oaxaqueña, que hace más breve la letra. Como no pude encontrar la letra de manera correcta, me dí a la tarea de usar un buen diccionario de zapoteco para tenerla y ahora me gustaría compartirla con ustedes


Pa guinícabe' náa 
(Si murmuran de mí, si hablan de mí)
Xpadua huiine 
(Mi mujercita, vida mía, mi novia, muchacha mía, corazón mío, mi corazoncito)
Pa guinícabe' 
(Si murmuran, si hablan)
Quepe che ini'lu 
(No digas nada, no hables nada)


Shindi donda nápa' 
(Cual culpa tengo, no tengo la culpa)
ti feu náa, 
(si soy un feo)
Shindi donda nápa' ti feu náa.
----
Lii ma nannu 
(Tú ya lo sabes, tu lo sabes bien, lo sabes)
ca feu nga hranashii, 
(que un feo sabe amar)
Hrudii guidubi ladxido' 
(Que entrega todo su corazón, que dá todo su amor)
ne zachaganá ne líi. 
(y te llevará al altar) 


Lii ma nannu ca feu nga hranashii,
Hrudii guidubi ladxido' ne zachaganá ne líi

Otra versión abreviada que se puede oir frecuentemente, la cual es la que popularizó "Camila", es la siguiente

Pa guinícabe' náa 
Xpadua huiine,
Pa guinícabe' náa
Neza lúlu' 
(Delante de tí, enfrente tuyo, en tu presencia, frente a tí, frente a frente)
Gudxilácabe náa nga xpidóolu 
(Diles que soy tu idolo sagrado)
Gudxilácabe náa nga xpidóolu

Náanga 
(Ese soy yo, yo soy, yo vengo siendo)
Ti feu, 
(un feo)
Ti feu ni hranaxhí' 
(Un feo que ama, cariñoso, cariñosa)
Hrudii guidubi ladxido' 
ne zachaganá ne líi.

miércoles, 11 de enero de 2012

Enloquecer

En este mundo, enloquecer es una táctica de supervivencia. No es, como antaño, una simple forma de vida alternativa, de la que uno pudiera prescindir. No. A diferencia del mundo de nuestros abuelos, no podemos darnos el lujos de tratar de vivir una vida normal. Quedó en el pasado, los buenos días de la abundancia, de la estabilidad y las esperanzas de un mejor futuro. Ahora, nos quedan los deshechos de aquellos sueños. No se alarme, compañero. No sea pesimista. No corra a la jarcería más cercana. Es cierto, usted tendrá que trabajar el doble para obtener la mitad. A diferencia de sus antecesores, tendrá que obtener un doctorado para darse la vida que antes tenía un empleado de la maquila. Pero no se angustie, le traigo buenas noticias. Por favor, paré de sufrir. La buena noticia es que el mundo esta a punto de acabarse, y con él, usted tambien pasará. No, no crea que me burlo de usted. No podría, porque los dos hemos de tener el mismo fin. Pero es que ante las crisis financiera, ecologica, alimenticia, petrolera y espiritual (esta última, es muy personal), he encontrado la manera de mantener la razón: Enloquecer un poco. Sí. Y de nuevo, no me burlo de usted. Pienselo un poco. Como yo, ha sido criado en una sociedad que le ha enseñado el valor de la familia, de la honradez y el trabajo. Hemos sido capacitados por las telenovelas, para luchar por un amor imposible y vencer todos los obtaculos para que el amor triunfe. Si usted es uno de esos chicos de la chaviza, habrá de pensar que tiene que ser popular y apuesto. Si es una mujer en sus treinta o cuarenta, pensará que tiene que ser decidida y audaz. Y en fin, usted ha sido educado para ser un triunfador. Pero le tengo buenas noticias, recientes estudios realizados durante mis noches de insomnio, me ha revelado que esto es imposible de conseguir. Los sueños de bajar el paraiso a la tierra, habremos de descartalos porque no tenemos la tecnología suficiente para esta mudanza. Dado que no podemos ser triunfadores ni apuestos, aún nos queda un recurso: fingir que no nos interesa. Hacernos pasar por locos. La locura brinda una paz temporal que no tiene par en este mundo. No nos da la pesada de carga de cambiar el mundo, simplemente nos permite distorsionarlo en nuestra mente, para dejar de sufrir por no cumplir con las espectativas.

No te extraño tanto



Tendré que ser sincero:

para cuando llego a tu casa,

por la noches,

no te he extrañado tanto.

Te despiertas conmigo,

con la forma de una almohada.

Me ayudas a preparar el café amargo,

y el pan tostado con mermelada.

Ahí vas en el camión,

apresurandome porque

se me ha hecho tarde.

Me distraes en las clases,

con tus cabellos que se

entrelazan en mis dedos,

y que me hacen chorrear

la taza de café espreso

en el escritorio.

Te sientas conmigo a comer,

y me miras con ojos

de premura,

mientras caliento todo

en el microhondas,

para despues

arrurarme,

mientras hace

digestión el aliento.

Me distraes mientras leo,

y me haces ver a cada

rato tu foto

en el perfil en Facebook.

Me llamas insistentemente al oído

para recordarme

que ya es tarde,

que debo ir a tu casa.

Y entonces llego,

y te veo,

y no te extraño tanto,

aunque te extrañe demasiado,

porque ya todo el día,

sin que lo notarás,

te he tenido conmigo.