jueves, 1 de junio de 2017

La necedad del Peje

Aunque no lo crean (los que me conocen) no soy un <<fan>> del Peje. De hecho, me he sentido molesto con él muchas veces. El Peje tiene muchos errores, como todos, pero que dada su posición, resultan mucho más visibles y perjudiciales. Podríamos buscarle varios, pero me quedo con uno: su necedad. Desde que empezó a recibir los reflectores como jefe de gobierno, hemos visto como se involucra en problemas con otros actores políticos por insistir en imponer su visión, aún cuando esto le traiga problemas incluso con la ley. Por ejemplo, cuando fue jefe de gobierno se metió en problemas por desacatar un orden judicial, la cual terminó con el famoso caso del desafuero. No quiero meterme en esta polémica, pues como mucho se ha escrito sobre el tema, más que un repentino ataque de honestidad por parte del aquel entonces presidente , Vicente Fox, fue una maniobra política. Pero lo que quedó claro es que la necedad de Andrés Manuel lo llevó a estar en el filo de la navaja.

Después como candidato, es bien conocido el episodio del debate. Obrador simplemente se negó a asistir al debate organizado con los candidatos a la presidencia en 2006, aduciendo que no quería caer en provocaciones. Sin embargo, más allá de esta razón, no consideró el costo electoral que tenía, pues gran parte del electorado (más allá de sus incondicionales que todo le justifican), lo vio como un acto de soberbia de un candidato que era promovido ya como un intolerante.

Lo que quizá me llevó a comprender el grado de necedad del Peje fue su autoproclamación como presidente legítimo de México. Quizá lo era. Y más allá del fraude, lo cierto es que le jugaron sucio, y fue una contienda dispareja. Pero su necedad de querer aspirar a gobernar el país, más allá de las instituciones, lo llevó a cometer exceso, como nombrar un gabinete paralelo que no tenía ninguna capacidad de acción, y si lo desprestigió como un autoritario e intolerante.

Lo último que puedo decir sobre el asunto son las reciente elecciones para gobernador en el Estado de México. Como el necio que es, se opuso terminantemente a una alianza entre el PAN y el PRD, y también esos partidos satélites que viven de él. No entendio que estaba metiendosé a la guarida del lobo y que necesitaría, como en Oaxaca, enfocar todos los recursos disponibles para sacar al PRI. No se trataba de una cuestión ideológica, si no más bien práctica. No se trataba en ese momento de tal o cual programa, si no de cortar una red de corrupción y clientelismo que cada día se arraiga más. No quiso ver que si se arriesgaba a perder esa elección, le estaba dando un cheque en blanco a lo peor de este país. Pero su opinión se impuso, su necedad pues, y perdió la elección. Y para terminar, se lavó las manos, diciendo que hubo fraude, a pesar de las cifras tan aplastantes, antes y después de la elección, no solo en materia de votos, si no de municipios perdidos por la izquierda.

¿Entonces porque voy a votar por un sujeto así? En un ensayo de Ortega y Gasset que tuve la oportunidad de leer hace algunos años, aprendí una importante lección. Las virtudes que hacen a un buen gobernante son diferentes a las que hacen a un buen hombre. Si bien en nuestra vida cotidiana enzalsamos virtudes como la moderación y la honradez, en un político se deberían buscar otras. No quiero decir que no importe si el político es un corrupto. Pero la honradez no le hará necesariamente un buen gobernante ¿Porque? Porque bien puede ser un honrado ineficiente en la administración pública, o austero pero inepto para mantener el orden y el buen gobierno de un país. Las virtudes entonces de un político deberían tener más que ver con su buen desempeño en las funciones públicas, y no tanto con aquellas que lo hagan apto para una correcta vida en sociedad. La historia nos da muestra de palomas que, cuando llegan al nido de los halcones, son devoradas por estos, y nada pueden ser por su país.

Tampoco quiero que se me mal entienda. No se trata de aspirar al poder, por el poder nada más. Aunque quizá esto sea la meta del político, como lo explico Maquiavelo en "El principe", en una democracia, cuando esta no es simulada, uno tiene la oportunidad de elegir entre proyectos de nación, aunque este sea seguir saqueando a la nación. No me refiero a los que aparecen en el discurso de cada candidato. Me refiero a los que podemos ver en nuestra vida cotidiana, cuando un partido gobierna. Ahora que hay más medios de información a nuestro alcanza, poco importa lo que diga un politico en su discurso, después de ver como gobierna él o los suyos.

Mi punto es que no bastan los proyectos de nación, hacen falta tambien hombres y mujeres con las virtudes (y hasta defectos) necesarios para imponerlos. Por que habiendo en una sociedad democrática una constante pugna por el poder, no basta ganar una elección, hay que tener (disculpenme la expresión) "pantalones" para concretar las propuestas escritas en papel.

Y por eso admiró, en forma un tanto maquiavelica, la necedad de Andrés Manuel. No es que piense que esta sea una cualidad en un político que aspire a gobernar un país autenticamente democrático. Pero en México estamos muy lejos de alcanzar una democracia plena. Aún vivimos con el lastre de viejas prácticas corporativistas heredadas del priato, así como el sugimiento de una plutocracia que se ha apoderado de las instituciones públicas del país. Una mafía como la llama Andrés Maniel.


domingo, 7 de junio de 2015

El voto que no cambia algo.


Comencemos por la observación obvia que un voto no cambia algo. Por supuesto. Considerando el número de votantes, con todo y la abstención, si uno hoy sale a votar no conseguirá cambio alguno, no por lo menos en el sentido que ud. espera porque su voto es marginalmente nulo. No se necesita ser un pensador muy adelantado a la época para entender esto. El punto es que tampoco dejar de votar tiene efecto alguno, ni votar en blanco, ni votar por un partido ni en contra de otro. Entonces, ya que una golondrina no hace el verano, ¿votamos o no? Para mí, hoy, votar o no hacerlo es sobre todo una expresión de nuestra más personas convicción acerca del futuro que tenemos para nuestra sociedad. No de dónde estamos, si no hacia donde queremos caminar. Yo tampoco creo que ésta democracia sea algo deseable: Está coptada por partidos corruptos, desde el PRI que en sí mismo está diseñado para ser una maquinaría de la corrupción, pasando por el PAN y su programa social del medioevo, el PRD con su izquierdismo servil, los negocios familiares de los partidos pequeños hasta el refugio de los radicales en MORENA. Sí, es un asco y estamos parados en mierda. Pero miremos un poco hacía afuera, ¿qué deseamos? Los violentos, que desde siempre han reclamado la propiedad de la verdad, desean instalarse en el poder por la fuerza bruta en nombre del pueblo. No, sí ud. cree que me refiero
a lo que pasó en estos días en Oaxaca, esta ud. adelantándose. Me refiero a dictaduras como la china o la cubana, o democracias secuestradas por individuos cómo Chávez, Maduro o Putín, que llegaron por el voto pero se quedaron por la fuerza. ¿Realmente queremos vivir así?


Entonces, ¿qué, nos quedamos cómo estamos? Bueno, yo quiero redirigir mi mirada a lo que está pasando en Europa, a dónde a los intelectuales mexicanos les gusta viajar tanto en su imaginario. Fijémonos en lo que ha pasado recientemente en España o Grecia. Sin duda, españoles y griegos tendrían sus razones para estar enfurecidos con su gobierno, y las movilizaciones sociales
fueron importantes para despertar la conciencia de la sociedad. Podemos o no estar de acuerdo (el jueguito de palabra salió sin querer) con sus programas, pero cada uno de estos movimientos se transformo en una corriente de peso en sus respectivos países y están accediendo al poder a través de las urnas. Sus programas,por más radicales que parezca, están siendo considerados hoy para lograr cambios tangibles. Pero a diferencia de los radicales y violentes, siempre dueños de la razón que quieren imponer su visión del mundo a través de la violencia, lo tienen que hacer compitiendo por el voto, esa expresión muy intima de nuestras convicciones, que da el mismo peso a Carlos Slim que a su servidor por una única vez cada elección.

Sí, mi voto hoy no cambia un carajo, pero tampoco lo cambia quemar llantas, cerrar una sucursal de una trasnacional por par de días, o dejar a mi ciudad sin transporte ni trabajo por una semana. Sin embargo, cada una de estás acciones refleja, en nuestro interior, lo que queremos para nuestra sociedad, y la suma de cada una de esas voces insignificantes acabará por decidir si nos decantamos por la fuerza de la razón o las razones de la fuerza y la violencia.


miércoles, 13 de marzo de 2013

Habemus Papam


El cardenal Jorge Mario Bergoglio fue electo hoy como nuevo Papa de la Iglesia católica. No es ningún secreto la situación tan difícil que atraviesa esta institución en estos días. De hecho, se ha especulado que la salida de Joshep Ratzinger es consecuencia de esta y que más que su salud, su salida era necesaria para cuidar de la salud de la Iglesia ¿Porque? Porque no tenía la suficiente fuerza ni física ni política para poner orden dentro del Vaticano. Hoy, tenemos Papa y tres son las señales que nos mandan desde Roma, para entender que soplan nuevos vientos.

En primer lugar, tenemos al primer Sumo Pontífice latinoamericano. Con apenas 19 cardenales en el Conclave, América tiene al 50% de los católicos en el mundo. Más aún, América del Sur concentra al 25%. Es decir, si había una región del mundo olvidada en el seno de la Iglesia, esta era América Latina. Por supuesto, no se trata de un gesto amable para reconocer el peso de la población de nuestro continente, si no una reacción ante la deserción de católicos en esta región del mundo: se especula que actualmente, un 15% de católicos (bautizados) latinoamericanos han pasado a una iglesia protestante. El mismo Papa Benedicto XVI expresó su consternación ante esta situación. 

 En segundo lugar, el nombre mismo que ha adoptado el cardenal Bergoglio, ya que este hace referencia a San Francisco de Asis. Más allá de los datos biográficos del santo, quiero dejar escrita la impresión que tengo de él desde mi niñez: un hombre compasivo y humilde, que buscaba la hermandad entre los hombres y la santidad ante el Señor. Para entender la figura de Francisco de Asis en el imaginario popular, baste recordar el mal atribuido poema titulado "Oración de paz de San Francisco".

Señor, haz de mí un instrumento de tu paz:
donde haya odio, ponga yo amor,
donde haya ofensa, ponga yo perdón,
donde haya discordia, ponga yo unión,
donde haya error, ponga yo verdad,
donde haya duda, ponga yo la fe,
donde haya desesperación, ponga yo esperanza,
donde haya tinieblas, ponga yo luz,
donde haya tristeza, ponga yo alegría.
Oh, Maestro, que yo no busque tanto
ser consolado como consolar,
ser comprendido como comprender,
ser amado como amar.
Porque dando se recibe,
olvidando se encuentra,
perdonando se es perdonado,
y muriendo se resucita a la vida eterna.
Si bien, el santo no es el autor de esta poesía, el hecho de que se le haya atribuido a su persona nos deja ver  la imagen que se tiene de él en la cultura popular. Sin ánimo de generalizar, me parece que cualquier persona que haya oído las historias sobre San Francisco las ha guardado en su memoria de la misma forma, y esto lo ha convertido en uno de los santos más entrañables en la cultura occidental.

Esta misma impresión ha querido dejar Jorge Mario bergoglio en los católicos, cristianos y no creyentes de todos los rincones del mundo, con el nombre adoptado, con su vestimenta al momento de salir al balcón como Francisco I y con sus primerar palabras. Importante señal en estos tiempos, en los que la Iglesia católica, más que nunca en su historia, ha sido acusada de corrupción, ya no sólo por sus rivales religiosos, si no por un mundo secular que ve con horror como se han permitido casos terribles de pederastia a su interior, con la complicidad de los altos jerarcas en la Curia Romana, entre muchas otras graves acusaciones fundamentadas sobre abusos, corrupción y una vida muy alejada de lo que enseño Cristo. De hecho, el cardenal Bergoglio goza de fama de santidad y humildad en su comunidad, tal como la tenía Francisco de Asis.

Finalmente, la señal que me parece la más importante en estos tiempos de crisis, porque no solamente es retórica, sino bastante pragmática: estamos ante el ascenso del primer Papa jesuita. La Compañia de Jesús fue fundada en 1529 por Ignacio de Loyola, general español que abandono las armas para servir al Papado. De hecho, su cuarto voto es la obediencia incondicional a esta institución y ninguna otra orden religiosa tiene uno parecido. Su papel en la Contrarreforma fue fundamental ya que su disciplina militar los hacía los elementos más efectivos en la campañas de evangelización y debido a su preparación intelectual y espiritual, fueron confesores y maestros de monarcas y príncipes. Debido a estas características, muchos gobiernos los han expulsado de sus países a lo largo de la historia. Su poder político, financiero y religioso es innegable en el mundo. Por ejemplo, Napoleón escribió sobre esta orden:
"Los Jesuitas son una organización Militar, no una orden religiosa. Su jefe es el general de un ejército, no el mero abad de un monasterio. Y el objetivo de esta organización es Poder, Poder en su más despótico ejercicio, Poder absoluto, universal, Poder para controlar al mundo bajo la voluntad de un sólo hombre [El Superior General de los Jesuitas] El Jesuitismo es el más absoluto de los despotismos y, a la vez, es el más grandioso y enorme de los abusos."
Los jesuitas no solamente han sido temidos por gobiernos seculares o el propio Vaticano, sino que han sido tenidos como rivales de las Iglesias protestantes. Por ejemplo, los jesuitas han sido acusados por estar detrás de la masacre del día de San Bartolome, en 1572.

Es difícil distinguir entre la historia y la leyenda negra de los jesuitas, pero lo cierto es que ésta es una de las ordenes religiosas más importantes en la actualidad, con un peso político importante. Por ejemplo el arzobispo jesuita Luis Ladaria Ferrer sirve como secretario de la Congregación para la doctrina de la fe, antes Santa Inquisición mientras que Federico Lombardi, lo hace como secretario de prensa del Vaticano.

En medio de la batalla del camarlengo contra el decano, es decir, entre los seguidores de Juan Pablo II y Benedicto XVI,  y los escandalos, como el de pederastia en el seno de congregaciones religiosas como la legión de Cristo o los mencionados en el Vatileaks, los cardenales parecen  alzar la voz e invocar a la orden religiosa más fiel y obediente al Papa, para poner orden en una Iglesia que ha perdido autoridad moral en el mundo moderno y fortalcer una institución como el Papado, que se ha debilitado por no ser capaz de controlar la corrupción en la Santa Sede.

El mensaje es claro: la Iglesia buscará acercarse al mundo con humildad, sí, pero también con autoridad para restaurar su misión en la tierra. Finalizo con las primeras palabras de Francisco I, que nos dejan ver que esta será el propósito de la Iglesia en los próximos años.
“Comenzamos este camino juntos, un camino de fraternidad, de amor y de confianza entre nosotros. Recemos siempre unos por los otros, recemos por todo el mundo, para que haya una gran fraternidad”.



sábado, 9 de febrero de 2013

Tu dinero o tu vida

En algún punto de mi vida, me dí cuenta que deseaba mucho y trabajaba poco. Traté de cambiar mi situación. Empecé a trabajar un poco más. Recuerdo el primer año de mi vida académica que realmente me esforcé: fue el último semestre la mi tercera carrera. Decidí que no solamente debería pasar las materias, si no que debería hacer mi mejor esfuerzo para alcanzar una nota decente en cada una. Lo hice y funcionó. Nunca en mi vida obtuve un mejor promedio, no por lo menos por mi trabajo y no por la simpatía que pudieran tener los maestros por mi persona. No es que me haya vuelto la persona más trabajadora del mundo, y aunque el impulso de los primeros meses pasó, creo que empecé a trabajar más duro y a sentirme más satisfecho de mi trabajo. Sin embargo, como dice el proverbio, cuando uno más tiene más necesita y así conforme iba obteniendo algunos modestos éxitos, mi necesidad de poseer más y mejores cosas empezó a crecer. Con esto vinieron las deudas, que hasta hoy tengo, y aunque en algún momento pude deshacerme de estas, decidí tener más. Por que sentía, y quizá aún siento, que el éxito personal debería venir acompañado de la abundancia material, aunque fuera ficticia. Sin embargo, no supe administrar lo que había conseguido y de repente me veo como me vi antes de conseguir lo que he conseguido: endeudado y con pocos recursos. Me pregunto si he fracasado. Sin embargo, algo viene a mi mente: esto puede ser una oportunidad, porque la necesidad es la madre de los inventos. Y es hora de reinventarme. Me atreví a jugar este juego del capitalismo, quien tiene mucho es mejor, y creo que me ha pagado mal. Tampoco quiero volverme un revolucionario comunista, pero lo que antes era simplemente una cuestión filosófica, ahora se ha convertido en un serio dilema existencial: ¿Quien no ha visto películas de gangters y oído esa frase de "tu dinero o tu vida"? Pues bien, creo que en algún momento de la edad adulta eso se convierte en la decisión más importante. No es que uno este peleado con el otro, pero como Jesucristo dijo "Nadie puede servir a dos señores; porque o aborrecerá a uno y amará al otro, o apreciará a uno y despreciará al otro. Ustedes no pueden servir a Dios y a las riquezas." Entiendo esto en un sentido más amplio que el religioso, y quiero pensar en Dios como el símbolo de una vida interna, espiritual y emocional más profunda e intensa, como el espíritu infinitamente perfecto del cual todo lo que existe recibe la existencia y la subsistencia, eso que trasciende nuestra parte animal, cuyo espíritu desciende a la tierra y nos convierte en seres humanos, esa alma que es capaz de elevarse a niveles sublimes al expresarse. Es eso eso o un buen salario. Por supuesto, hay personas muy talentosas que haciendo lo que aman hacer tienen buenos ingresos, y creo que eso no tiene nada de indeseable. Pero en algún momento, llegamos a una curva de nivel donde tenemos que decidir si dedicamos nuestro tiempo y nuestras fuerzas vivir plenamente o aspiramos a una calidad (material) de vida mejor. Pero el tiempo y los recursos son finitos y hay que escoger. No creo que aún haya llegado a esa curva, pero siento que estoy cerca y pronto será tiempo de definir. ¿Vale la pena dedicarle casi la mitad de la vida a un trabajo que quizá no disfrutes, pero con el que puedas pagar las deudas? ¿No es mejor hacer lo que desde tu interior estas llamado a hacer, y conformar tu estilo vida a lo que puedas adquirir a través de este trabajo? No, no pretendo dar una respuesta, porque esa la tendré que dar, no a mis lectores, si no a mi mismo con las decisiones que tome en los próximos días.

jueves, 28 de junio de 2012

No te rindas

No te rindas. No fuiste educado así; perteneces a otra estirpe. No importa cuando te hayas caído, cuantas veces hayas fracasado: Fuiste instruido para saber levantarte. Eres el legado de grandes hombers que no vendieron sus valores, y en tuvieron en nada sus vidas por amor a aquel que les amo primero. Eres descendiente de extranjeros y peregrinos en esta tierra, de aquellos que esperaban un hogar mejor. Eres vastago de aquel que sabía que confiaba en tener una descendencia como las estrellas del cielo, a pesar de ser esteril; eres heredero del tartamudo que libero a su pueblo de Egipto; vastago del que derribo murallas y detuvo al sol y la luna; sucesor del que con cinco piedras venció un gigante; legatario del hizo descender fuego del cielo; legatario de una esclava que se convirtió en reina del imperio más poderoso del mundo. En tu corazón laté el amor y la pasión de 12 hombres que trastornaron al mundo; el valor de aquellos que no temían a los leones en el circo; el corajo de aquel hombre insignificante que clavó una declaración de fe y libertas en las mismas puertas del infieno; de los miles de hombres miles de hombres que no han temido a enfrentarse a los peor de este mundo, para llevar una palabra de amor y de esperanza. Pero más importante, fuiste comprado a precio de sangre, por aquel que te amo más que a su propia vida y no reparó en sufrir tu castigo. No perteneces a este mundo, y por tanto, no puedes conformarte con sus migajas. No te rindas, porque fuiste criado para ser más que vencedor.

domingo, 6 de mayo de 2012

Las preguntas de Job (parte II)


Ser paciente como Job, es uno de los proverbios que se oyen alguna vez. Como hemos leído, la paciencia no era precisamente una de las virtudes de Job. Por el contrario, Job se ve desesperado y frustrado, ante una causa que considera perdida de antemanos, pues tiene que justificar su inocencia ante el Dios que puede acabar con él en un momento.

Pero ¿Quien era Job? Contrastando con la mayoría de libros en la Biblia, Job no tiene una genealogía que lo relacione de alguna manera con algún elegido de Dios, como podrías ser Abraham. Es probable que la tierra de Uz haga referencia a una población de Edom, pueblo descendiente de Ismael, hermano de Isaac e hijo de Abraham, del cual se piensa desciende el pueblo árabe. Sin embargo, algunos sitúan la historia de Job como anterior a la de Abraham.

Por otro lado, el libro de Job fue escrito presumiblemente en el periodo postexílico, es decir, cuando los israelitas regresaron del cautiverio de Babilonia. Algunos indicios de este probable hecho es la referencia a Satán en el primer capitulo y a la astronomía, ciencia por un lado olvidada por los hebreos primitivos y altamente desarrollada en Babilonia, en los capítulos 9 y 38. 

En referencia a Satán, es curioso observarlo más que como un opuesto a Dios, como parte de su corte. En este contexto, no se debe entender a Satán como el ángel caído enemigo de Dios, como en el nuevo testamento, pues este concepto fue evolucionando a lo largo de la historia de Biblia. De hecho, el antagonismo entre Dios y Satanás fue tomado de la religión persa que, como más adelante estudiaremos, tuvo una gran influencia en la postrera religión judía. Aquí es simplemente un entrometido ángel en la corte celestial que no confía en el juicio humano.

Las referencias a las fuerzas de la naturaleza, en el libro de Job, son muchas. Pero en especial, la referencia a algunas constelaciones es notable. En Job 9:9 se puede leer 

Él creó las constelaciones: 
la Osa Mayor, el Orión y las Pléyades, 
y el grupo de estrellas del sur.

También se hace referencia a dos animales mitológicos: el behemot y el leviatán. Por las referencias, se cree que el behemot puede ser un elefante o un hipopótamo, mientras que el leviatán sería el cocodrilo del Nilo. Sin embargo, estas criaturas pertenecen a una mitología. De hecho, el leviatán era considerado, por los israelitas, como un ser tan inmenso y poderoso que fue capaz de destruir el orden de la creación de Dios. Este mito podrías estar conectado con el mounstro Tiamat, al cual el dios Marduk de los babilonios, tuvo que vencer para restaurar el orden en el universo, así como menciona el salmo 74 que Dios lucho con el leviatán. Incluso, algo de este mito se puede leer en los primeros versículos del Génesis. 
Todas estas referencias tienen por propósito hacer mostrar la grandeza y majestad de Dios: El es quien mantiene unidas a las estrellas, y quien fue capaz de vencer a los mounstros que causan caos en su creación.La respuesta de Dios a Job, en los capítulos finales, tiene mucho que ver con esta descripción que se hace de Dios

Entonces el Señor le habló a Job de en medio de la tempestad.

¿Quién eres tú para dudar de mi providencia 

y mostrar con tus palabras tu ignorancia? 

Muéstrame ahora tu valentía, 
y respóndeme a estas preguntas: 
¿Dónde estabas cuando yo afirmé la tierra? 
¡Dímelo, si de veras sabes tanto! 
¿Sabes quién decidió cuánto habría de medir, 
y quién fue el arquitecto que la hizo?

Podría uno esperar una respuesta moral que justificará la actitud de Dios hacía el hombre, en este caso hacía Job, pero la contestación es muy diferente: Dios es el creador todopoderoso del universo, cuya sabiduría no puede ser cuestionada por un hombre incomparable con él en poder. Los capitulos 38 al 41 contienen el resto de la argumentación de Dios, en el cual se revela su majestad, grandeza y poder. Pero destaca un elemento que no más que un acto de arrogancia por parte del creador el universo, hace este alegato diferente a una simple demostración de fuerza: Aunque se puede leer entre lineas, en Job 38:33  se hace explicito es el orden que Dios puso a su creación a través de leyes inmutables

¿Conoces tú las leyes que gobiernan el cielo? 
¿Eres tú quien aplica esas leyes en la tierra?

A primera vista, esto podría parecer algo conocido por cualquier hombre. Pero recordemos que en la época en que situa la historia de Job, los fenómenos naturales eran entendidos como caprichosas acciones de dioses a los que había que contentar con sacrificios, y de los que uno nunca estaría seguro como actuarían. Entonces, esta cita es peculiar, ya que como se entiende en el contexto de la respuesta de Dios, existen leyes naturaleza que rigen en universo. Nada lejos de la reflexión del premio Nobel de Física, Steven Weinberg

Los científicos y otras personas a veces utilizan la palabra ‘Dios’ en un sentido tan abstracto y vacío que apenas se distingue de las leyes de la naturaleza.

Pienso que este es la lección que los escritores del libro de Job pretendían dejarnos. Muchas veces tratamos de entender el sufrimiento humano como consecuencias de nuestras acciones, pensando que esta en nuestro control. Esta es la actitud de los amigos de Job. Sin embargo, no siempre es así. Si bien podemos esforzarnos por llevar una vida sin pena ni angustia, las circunstancias adversas pueden llegar sin razón alguna. Tal como Dios permitió al ángel acusador hacer sufrir a Job. De hecho, podemos observar que en la historia Satán no actuó como un representación del mal, si no como la fuerza que provoca las penas y accidentes de la vida, sin razón alguna.

Esto nos podría llevar al fatalismo, a pensar que nada podemos hacer para afrontar la vida. Sin embargo, la imagen que nos dan los autores del libro acerca de Dios dista mucho de esta perspectiva. Si bien Dios puede permitir el sufrimiento humano, existen leyes en la naturaleza que podemos entender, tanto en el aspecto moral, como en el natural. A diferencia de la visión prevaleciente en las religiones antiguas y algunas creencias fatalistas modernas, Job nos da un reconfortante panorama: si bien nuestra capacidad de comprensión es limitada, existe un orden en el universo que si bien no podemos control, podemos aspirar a entender. 

De hecho, la parte más conmovedora del libro es el reconocimiento de Job de este principio de vida

Respondió Job a Jehová, y dijo:
  Yo conozco que todo lo puedes, 
Y que no hay pensamiento que se esconda de ti.
  ¿Quién es el que oscurece el consejo sin entendimiento? 
Por tanto, yo hablaba lo que no entendía; 
Cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no comprendía.
  Oye, te ruego, y hablaré; 
Te preguntaré, y tú me enseñarás.
  De oídas te había oído; 
Mas ahora mis ojos te ven.
  Por tanto me aborrezco, 
Y me arrepiento en polvo y ceniza.

Fue este actitud de humilde de Job, debido a su ignorancia lo que agrado a Dios y no el presuntuoso conocimiento de quien pretendía conocerlo y saber manipularlo para conseguir su bienestar. 

Después que el Señor dijo estas cosas a Job, dijo también a Elifaz: Estoy muy enojado contigo y con tus dos amigos, porque no dijeron la verdad acerca de mí, como lo hizo mi siervo Job. 

De hecho, esta es la victoria de Dios sobre el ángel acusador. Así como los amigos de Job pensaban que el actuar bien traía bienestar, mientras que actuar mal traía lo contrario, Satán iba más allá señalando que el bien que pueda existir en el ser humano es solamente consecuencia de sus circunstancias. Job mostró lo contrario, ya que si bien estuvo lleno de incertidumbre, siempre estuvo dispuesto a defender su integridad, aún en las circunstancias más adversas e incluso absudas posibles. 

El libro concluye con la restauración de Job, quien después de soportar el sufrimiento y sobre todo, llegar a una comprensión más profunda de este, de su inevitabilidad y la necesidad de aceptarlo y confrontarlo, tiene una vida plena y prospera.

Aprendamos a enfrentar el sufrimiento, como algo inevitable en nuestras vidas. Aferrarnos a la falsa seguridad que de alguna manera y otra, podremos evitarlo simplemente trae más dolor a nuestras vidas. Sin embargo, no olvidemos que el sufrimiento, como la misma vida, es pasajero y que si bien no podemos controlarlo, podemos entenderlo. Podemos ver los problemas como una oportunidad para crecer, para madurar, para fortalecer nuestro carácter. No siempre vamos a obtener lo que deseamos, pero siempre podremos actuar con paciencias, sabiduría y valor ante lo que no deseamos. Si nos preocupamos más comprendernos a nosotros mismos, nuestra naturaleza y el mundo que nos rodea, estaremos más preparados para afrontar las situaciones adversas de la vida.

Las preguntas de Job (parte I)


Quien ha mirado el antiguo testamento, puede encontrar una historia que parece fuera de su contexto general : la historia de Job. En esta, no se hace referencia al pueblo judío, y se cree que es anterior a los relatos bíblicos de Abraham, por lo cual probablemente, es una narración que sea más antigua que muchos de los relatos en la Biblia.

En ocasiones, se ha visto a Job como el ejemplo de la paciencia ante los sufrimientos de la vida. Para entender esto, recordemos como comienza este relato. Job era un ganadero importante del medio oriente, el cual prosperaba en todos sus negocios. Sin embargo, la cualidad de Job era su temor a Dios, por lo cual todos los días ofrecía sacrificios por el y su familia. La Biblia nos dice que tenía el favor de Dios, ya que era recto y justo como ningún otro hombre en la tierra. En los tiempos de Job, como en nuestros días, se pensaba que si un hombre actuaba de manera justa, entonces sería prosperado y, de manera recíproca, los malvados serían destruidos. Nuestra experiencia cotidiana nos muestra algo totalmente diferente. Y de esto trata el relato bíblico.

Un día, el ángel acusador se presentó delante de Dios y este le mostró que Job parece ser el más bondadoso y recto de los hombres. Pero el ángel indicó que tal bondad y rectitud provenía de su prosperidad material. Entonces Dios le permite acabar con las posesiones de Job, y con su familia. ¿Es cierto que los hombres pueden ser buenos solo cuando lo tienen todo? La Biblia no da una respuesta definitiva, pues muestra dos ejemplos opuestos. Por un lado, la esposa de Job le reclama su resignación y exije que maldiga a Dios y se muera. Por otro lado, Job simplemente expresa su sumisión ante su situación y objeta si han de aceptar, de parte de Dios, las cosas buena y no las malas. Ante esta situación la Biblia nos muestra dos actitudes ante las situaciones de perdida material, económico e incluso familiar ¿Pero que pasa cuando el ser humano es herido en su propia carne? Esta es la segunda parte del alegato del ángel, y pide a Dios que le permita atormentar a Job en su propia carne, y este es el inicio de los diálogos de Job.

Como se ha notado, Dios no tenia ninguna motivo para castigar a Job. De hecho, le consideraba el más justo de los hombres ¿Acaso no observamos que todos los días las personas sufren, sin motivo alguno, aún cuando tratan de obrar de la manera que les parece correcta? Esta es la situación de Job, y el esta consiente de ello.

Los diálogos que sostiene Job son con tres amigos cercanos que, como él, creían que una vida recta conducía a una vida de prosperidad. Pero Job empieza a experimentar en su propio ser que tal doctrina carece de sustento empírico: El es el más justo de los hombre, y Dios no actúa de acuerdo a esta justicia ¿Que puede hacer ante un Dios Todopoderoso que se ha obsesionado en destruirle? Estás y otras muchas preguntas son hechas por Job a lo largo del libro. Me gustaría compartirles algunas.


¿Por qué deja Dios ver la luz al que sufre? 


¿Por qué le da vida al que está lleno de amargura, 


al que espera la muerte y no le llega, 


aunque la busque más que a un tesoro escondido? 


(Job 3:20-21)


¿Qué es el hombre, que le das tanta importancia? 


¿Por qué te preocupas por él? 


¿Por qué lo vigilas día tras día, 


y lo pones a prueba a cada instante? 


¿Por qué no apartas tu vista de mí, 


y me dejas siquiera tragar saliva? 


(Job 7:17-19)


Si peco, ¿qué perjuicio te causo, 


vigilante de los hombres? 


¿Por qué me tomas por blanco de tus flechas? 


¿Acaso soy una carga para ti? 


¿No puedes perdonarme mi pecado? 


¿No puedes perdonar el mal que he cometido? 


Pronto estaré tendido en el polvo: 


me buscarás, y ya no existiré. 


(Job 17:20-21)


Todo es lo mismo. Y esto es lo que pienso: 


que él destruye lo mismo a culpables que a inocentes. 


Si en un desastre muere gente inocente, 


Dios se ríe de su desesperación. 


Deja el mundo en manos de los malvados 


y a los jueces les venda los ojos. 


Y si no ha sido Dios, ¿quién, entonces? 


(Job 9:22-24)


Siendo así que tú mismo me creaste, 


¿te parece bien maltratarme y despreciarme, 


y mostrarte favorable a los planes de los malos? 


¿Acaso ves las cosas como las ven los hombres? 


¿Acaso es tu vida tan corta como la de un mortal? 


(Job 10:3-5)


El hombre, nacido de mujer, 


tiene una vida corta y llena de zozobras. 


Es como una flor que se abre y luego se marchita; 


pasa y desaparece como una sombra. 


¿Y en este hombre has puesto los ojos, 


y contra él quieres entablar un juicio? 


(Job 14:1-3)


¿No son estas las mismas preguntas que nos hemos hecho en momentos de dolos? Quizá no recriminardole a una divinidad, pero sí cuestionandonos a nosotros mismos el porque de nuestro sufrimientos, que muchas veces parece injusto y otras tantas, irracional ¿Cual es la respuesta a este dolor y sufrimiento? Como los amigos de Job, hemos escuchado muchas veces que nuestra angustia proviene por nuestra causa. No podemos negar que muchas veces es así, pero otras tantas no tiene explicación ni justificación ¿Que explicación podemos dar a esa enfermedad incurable? ¿Porque alguien nace con trastornos genéticos incurables o hereda enfermedades de sus padres? ¿Porque ese accidente que causo la perdida de un ser querido? ¿Porque los azotes de la vida? Esos que más duelen, porque no esta es nuestra manos ocasionarlos, ni remediarlos, mucho menos controlarlos ¿Cual es la respuesta al sufrimiento del hombre? La Biblia da una respuesta en la continuación del Libro de Job y este será el tema de nuestro estudio en la próxima entrega.